La vida da muchas vueltas, pero llega el momento de parar. Es como un tiovio, del cual te apeas en marcha. Pero decidido el momento y el lugar de parar, todavía nos queda una dura tarea: vencer la inercia.
Realmente puede servir de prueba que este es un weblog atípico...
En las últimas semanas esto está más que muerto, justo el tiempo en que yo me siento más vivo que nunca. Debería prometer brutales actualizaciones en breve, pero siendo honesto no lo haré.
Calamaro volvió con su novia de toda la vida, Laura, esa con la que rompió hace poco más de un lustro, y en consecuencia escribió el honestidad brutal. Ahora vive con ella en una casa de campo en Soria, cuidando de su huerto y un puñado de animales, mientras escribe nuevas canciones, y versiona a los grandes: cabral y gardel entre otros, y yo la verdad es que me quedo más tranquilo y me siento un poco más feliz.