Hoy volviendo del trabajo me ha acurrido algo extraño. Tenía un cierto regusto en la boca. La verdad es que no era desagradable, pero me inquietaba. Hacían horas que no comía y lo último que había tomado era una galleta de vainilla con chocolate blanco. Aunque ya digo que no era desagradable me comí un caramelo de limón. De repente el regusto lejos de desvanecerse se intensifico y se me hizo familiar: PAELLA. Con el caramelo le acababa de poner limón a una maravillosa paella de marisco. Al llegar a casa en lugar de paella habían lentejas, y he pensado: por primera vez en mi vida me doy cuenta de lo hijas de puta que pueden llegar a ser las lentejas
Posted by Yo at Septiembre 14, 2006 01:53 AM