Empecé llegando tarde a los sitios. Primero eran unos minutos, luego ya más. En los retrasos perdí autobuses y trenes y gentes, y pasé largas esperas en la calle viendo pasar coches, perros que pasean a personas, viejos desarropados , niños sin ilusión y mendigos. Eso no me desagrada. Pero luego llegaba tarde a algunos sitios importantes: el trabajo, la visita del médico... en fin. Pero después vino lo peor, llegaba tarde a la comprensión, a las despedidas y a los reencuentros, tardaba demasiado en irme de algunos sitios y de llegar a otros. Llegué tarde al perdón, a los te quiero por primavera, a los abrazos sentidos, a los bautizos y a casa a la hora de dormir. He perdido tantas cosas por llegar tarde que creo que un día de estos acabaré por comprarme un horrible reloj de tiempo.
Posted by Yo at Julio 13, 2004 03:07 AM